jueves, 3 de febrero de 2011

Sufrí, ¿por qué no sufrís?

-Lo que cuesta vale, así que si no te cuesta no vale un pepino.
-Ajá, pero no me cuesta, ¿qué querés que le haga?
-Eso, que te cueste.
-¿Qué me cueste qué?
-Dejáte de joder y de hacerte la superada, sabés muy bien de qué hablo.
-…
-Sufrimiento, dolor, ansiedad, angustia, desesperación, histeria, pésimo humor, malestar, diarrea, tos purulenta, pánico, mal aliento, asfixia, calores, zozobra, como para empezar.
-Pero si yo lo que hice fue precisamente tomármelo desde el otro ángulo, el positivo, ¿viste?
-Exactamente, eso es lo que te estoy diciendo, tratando de que entiendas la importancia fundamental que tiene.
-¿Qué tiene qué?
-El costo tarada, si no pagás un costo no tiene valor, ¿entendés? ¿Me vas a decir que 5000 y pico de años de historia están errados? ¿Quién sos vos para venir a negar con tus actos, tus decisiones y tu pseudo positivismo las enseñanzas y cosmovisión ancestrales?
-La pucha… no me lo había ni imaginado.
-Decí que estoy yo para abrirte los ojos y no permitirte seguir transitando un camino totalmente fuera de lugar.
-Gracias amiga, a partir de este mismo momento empiezo.
-Perfecto, y ahora borráte esa sonrisa estúpida, esa felicidad altanera y tragáte el orgullo porque dejaste de fumar alegremente.

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