lunes, 29 de noviembre de 2010

Finalmente la dejó

Ella lo había pateado primero, según las crónicas, cometarios y chismes, sutilmente maliciosos por cierto: pobrecito, tá bien que no era una joyita de marido, pero como padre no hay otro igual desde San Martín; ja, hay que ver cómo se las arregla sola ahora sin que él se haga cargo de los niños, lo cual la llevó a la pregunta oblicua: ¿Los niños son una carga?
Ella siguió camino, ruta, avenida, autopista, senda, calle; pavimentadas a estrenar, de tierra en buen estado, pavimentadas a lo gestión Giacomino, de tierra a lo Salibi, bacheadas imprevistas, varias hechas de mierda, otras que empezaban de lujo y terminaban de subdesarrollo.
Él (según ella) primero se quedó parado nomás, en pampa y la vía, después arremetiendo cada vez y corneando a matar.
Ella puso el pecho, quién la manda. También el resto del cuerpo, por qué no el alma, sumémosle los sueños y añadimos los proyectos.
Como se manda solita un buen día dijo: ooosooo, y se echó a descansar; dejó la omnipotencia en manos de los que saben transformarla en abono y ahora trata de no tener más mano asesina con sus plantas, les vino bien la bosta procesada.
Así es que él decide dar media vuelta, meterse los cuernos donde le plazca y olvidarse de ella, de ella en la pelea, la violencia y el maltrato. Y se acuerda o se le canta un ella sin ella, un recuerdo de varios años con hijos bien deseados, buenos modos mejores formas lindos deseos.
Finalmente la dejó, como ella deseaba, pero a ella le cayó como patadón en la nuca.
¿Quién entiende a las mujeres?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Es lo que hay

Porque me tocó así tuve una familia pequeñita: mamá, papá, hermano y yo, nosotros cuatro y ya.
Tíos, primos, abuelos, madrinas y padrinos, de sangre o prestados, no hubo, o en cuentagotas, tamaño y presencia de muestras gratis.
Porque nací así esas ausencias me pesaron, dolieron, ahuecaron, sobraron ausencias.
Cumpleaños limitados, aniversarios escasos, fines de año con cuatro sillas; navidades no, nunca, jamás, ya lo sabemos por mi apellido.
Primer matrimonio vino con familia política, si eso es familia no gracias yo paso.
Concubinato a continuación con una sola silla, la mía nomás, las otras eran bancos incómodos en los que todos se sentaban en el borde prestos para salir rajando.
Tercera pareja, sí qué bueno está vez le acerté, oh caramba adónde están todos? Yo que había acomodado los almohadones en el sofá grande para que todos cupieran, había comprado sillas a estrenar en las que la cola no tenía ninguna gana de salir y preparado una mesa de fiesta grande, como me contaron mis amigas de familia grande que se hace.
Rumiando y rumiando y terapiando más reikiando: ¿En qué le pifié esta vez, otra más, de nuevo, qué inútil querida?
Y silbando bajito, respirando y expirando viva el yoga, los chakras en orden (eso dice ella) me senté sonriéndole a mi Tía María, creo que la única que viene en botella.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Algo así como cuatro años

Es el tiempo que me llevó crear mi blog.
Dicen mis amigas, conocidos y clientes que es útil.
Yo aún no tengo muy acabado el concepto de "útil".
Ositos destartalados.
Cosas color piel que creo fueron muñecas.
Pequeñeces informes.
Fotos de quién son si deben tener 120 años.
Una lámpara con forma de iguana según Manuel.
La piedra que es mi corazón, te lo regalo mamá: Julián.
Esa pila de reloj que te tragaste y confirmé que expulsaste colando caca un día entero, gracias Joaquín.
Así que lo de útil me es muy útil.
Será?