lunes, 24 de octubre de 2011

Oda

Oh, tú, magnificiente personaje de la infancia soñada: Sara Kay.
Oh, vosotros, incólume e imperturbable linaje modelo: Familia Ingalls.
Oh, ellas, niñas de sentimientos y acciones castas y eternamente desinteresadas: Heidi y Clara.
Oh, él, ejemplo de valentía y amor extremo por el prójimo Argentino: Súper Hijitus.
Oh, ellos, cuidadores de los valores más sagrados de nuestra sacra sociedad cristiana occidental: Bonanza.
Oh, ustedes, que con sus inequívocos mensajes amparan la inocencia intocable de nuestro tesoro de la niñez: Teletubbies.
Oh, ella, sus eternas y omnipresentes lágrimas representan lo forjado por generaciones de madres abnegadas: Andrea del Boca.
Oh, nosotros y nosotras, alumnos intachables sin mácula jamás, guiados por la luz enceguecedora de la verdad: Señorita Maestra con Jacinta Pichimauida.
Oh, yo…
Oh, yo… sí, claro, yo, por supuesto, en eso estoy, ahí va, dale que vamos.
¿Vos decís que ni modo?
Carajo, me quedé escribiendo hasta las 3 de mañana al pedo.

Gracias Kris

Hoy me acordé tanto de vos.
Me dediqué a ver viejas enroscarse envenenadas.
A retorcerles la bilis con mi gesto.
Ejercer su ferocidad en carne propia.
Desquite con mi historia.
Varias veces en un mismo día asentir lo que las traiciona.
Boquiabiertas, incrédulas, recelosas, creyendo que era joda.
Cuando les confirmaba, sonrisa en boca, que voté por Cristina.
Hoy fue un gran día.