viernes, 25 de febrero de 2011

Medio Oriente

Los defensores de la amplitud quieren cruzarme un avión en casa.
Los tutores de la parcialidad bregan por entregarme una medalla en el Ground Zero.
Los intelectuales me envían textos sesudos de célebres autores.
Los indiferentes se ríen con Tinelli.
Los superados me dedican una media sonrisa displicente.
Los amigos cambian de tema mientras se revuelven en la silla.
Los conocidos, unos, aplauden al grupo Clarín, otros babean por Cristina.
Los contactos envían cadenas de mails para ser felices bajo amenaza de infelicidad eterna.
Los cómodos bostezan y se aburren.
Los pesimistas sentencian gravemente.
Los optimistas festejan las cortinas de humo.
Los inquietos investigan, preguntan, cuestionan, averiguan, intercambian.
Los dudosos reflexionan, recapacitan, rehacen, hablan y se callan.
Los curiosos leen, ven, miran, oyen, escarban.
Yo nunca más en la puta vida vuelvo a hablar del conflicto palestino-israelí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario