lunes, 21 de mayo de 2012

Callada, calláte


Me estoy enfermando de silencio
Me falta el aire, tapado de saberes.
Respiración apenas por eso que no se anima.
Dolor de panza de lo que se revuelve, estruja, empuja y retuerce.
Piernas pesadas que no quieren llevarme a donde debo y no sé por qué debo.
Los hombros, cuello, nuca, un único miembro hecho piedra y no preciosa.
Y el siempre presente corazón: latigando, galopando, golpeando, avisando que late en lugares que no sabía que podía.
Hablá.
¿Ah?
Hablá.
¿Lo qué?
Hablá te digo.
Hablá carajo.
Y hablé.
Y el universo no fue “El día después de mañana”
Y la vida con todo su planeta no se extinguió ni un cachito.
Y el 2012 sigue en pié.
Aunque el 21 de diciembre capaz que me da el gusto.

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