jueves, 13 de septiembre de 2012

No lo dejaron ser


Tarde noche tranquila y cálida, ideal para un evento cultural como es (iba a ser, casi fue) la presentación del libro “Solis Toro, Esculturas” de Manuel Solis.
Sólo dos líneas las sensibleras, de acá en más una crónica, que de muerte anunciada no tiene nada, de absurdo comunicado todo.
Villa Allende, el lugar elegido por Solis para presentar el libro en la intimidad de su ciudad; el Concejo Deliberante, el espacio donde su Toro emplazado en el ingreso le recuerda su romanticismo; organismo público, para que todo aquel que pasara por la puerta y tuviera ganas se sintiera parte.
Casi a las 20 hs todo listo, los presentadores presentes, el público llegando y unas cuantas personas ¿tal vez 20? que ocuparon la vereda, portando medianos carteles con demandas varias hacia el municipio, el intendente y los concejales. Hasta aquí un pacífico reclamo en un marco de respeto. Sólo hasta aquí.
Los bombos no tardaron en sonar, los cánticos en atronar, los 20 en hacerse 50 con niños en primera fila y así subir hasta el hall externo del Concejo. La interna de Villa Allende en su esplendor.
Pedidos amables para un silencio de 45 minutos, invitación a sumarse y dejar de restar, intentos de comprender el por qué de elegir ese lugar y ese momento para protestar. La respuesta de uno de los manifestantes: “vos querés hacerme entrar en razones y yo no escucho razones”. Y las palabras que ya no valen más, los diálogos imposibles porque para eso hacen falta dos o más dispuestos a escucharse, el sinsentido de reclamos que perdieron su justicia en la falta de coherencia.
Querían, exigían y gritaban la presencia de Colombo, el intendente. El que nunca fue al evento, ergo, ¿para que siguieron azotando los bombos con los gritos? Esa es la respuesta del millón. Nos haremos cadáveres hasta que venga muchachos. ¿Qué tal si paran un rato y presentamos el libro? ¿Y si van a la casa del susodicho a armarle el barullo? ¿O se plantan todas, pero todas, las mañanas frente a su despacho?
Preguntas en saco roto porque tal vez las respuestas son el simple hecho de no dejar hacer, porque la tajada es lo que importa, porque el pedacito de poder es lo que convoca.
No se pudo hacer la presentación, no se pudo conversar, no se pudo usar y dejar usar el espacio público, no se pudo obligar al intendente a ir, no se pudo conseguir ninguno de los reclamos, ¿pudieron algo manifestantes de lo que se supone que demandaban o sólo les interesaba el ser parte de la máquina de impedir?
Sólo pudo la prepotencia. Sólo pudo el desconcierto, la desazón y el enfrentamiento absurdo contra el otro, un otro que ni siquiera era otro, pero que hoy lo convirtieron en otro.
Qué manera de desperdiciar militancia.

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