jueves, 19 de abril de 2012

YOGA

Y no fui a yoga, él vino con criollos, yo tenía yerba, él empuje de hablar, yo al fin tiempo sin nada más.
Y al rato vinieron él, ella y su ella chiquita a buscar el trabajo y mis explicaciones.
Y en tanto llamó ella dos veces: – ¿Estás en reunión? –Ah, seguís en reunión-.
Y después llamó él porfiando con la política caprichosa de siempre.
Y a continuación mandó mensajes de texto Claro, otra vez, de nuevo, repetidamente.
Y luego ella por un curso de reiki el sábado.
Y en seguida ella preguntando si iba a yoga.
Y finalmente llamó Julia tres veces buscando a Porota: -Porota no vive acá -Equivocado, no soy Porota-, -Vieja de mierda ponéte los lentes para marcar-.
Y por dios esto parecía un manicomio y yo la enfermera sin medicación para todos.
La camisa de fuerza no es incómoda para dormir, hasta parece una postura de yoga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario